Transito o ritmo intestinal
El movimiento peristáltico del intestino hace que las heces avancen hasta su salida por el ano. Dependiendo de la persona este tránsito puede ser más o menos lento produciéndose una frecuencia de defecación diferente. Así hay personas que hacen dos deposiciones al día, otras que evacúan a diario, otras que defecan cada dos días, etc.
Además de las diferencias individuales, el ritmo intestinal puede verse modificado por la dieta, algunos fármacos, el ejercicio físico, el consumo de fibra o la ingesta de líquidos.
Lo importante es conocerse a sí mismos y saber como funciona nuestro aparato digestivo, para reconocer una alteración y consultar al médico si fuera necesario. Es lo que definimos como hábito intestinal o ritmo intestinal normal.
Diarrea y estreñimiento
La diarrea se define como un aumento de la cantidad, fluidez o frecuencia de las deposiciones, en relación con el ritmo intestinal normal de cada persona.
Aunque no existe una definición concreta de estreñimiento, ya que en parte depende de los hábitos dietéticos y culturales de la persona, se podría definir como la emisión de menos de 3 a 5 deposiciones por semana, anormalmente duras, secas y difíciles de expulsar.
¿Por qué y cómo se producen los gases?
Una persona adulta puede liberar entre 0.5 y 1 litro de gases al día. La mayoría de éste es eructado, y sólo una pequeña cantidad llega al intestino.
Los gases intestinales provienen de fuentes exógenas (90%) y endógenas (10%). El gas exógeno es aire que se ha ingerido por la nariz o la boca y el gas endógeno se produce dentro del aparato digestivo, sobre todo en el colon, donde las bacterias de la flora intestinal se alimentan de fibra y carbohidratos no absorbibles, produciendo las flatulencias.
La flatulencia está compuesta principalmente por nitrógeno, y no por metano, como comúnmente se cree.
Los gases expulsados tras la digestión suelen tener un olor desagradable. Los responsables del mal olor son el ácido butírico (olor a mantequilla rancia) y derivados del azufre como el sulfuro de hidrógeno y el disulfuro de carbono (olor a huevos podridos). También contienen partículas aerosolizadas de excrementos, aunque en cantidades minúsculas.
Sin embargo, otros componentes gaseosos son inodoros como el nitrógeno, el oxígeno, el metano, el dióxido de carbono y el hidrógeno.
Los gases avanzan por el intestino por los mismos movimientos que el bolo alimenticio, y en condiciones normales salen al exterior por el ano. Al igual que con los sólidos, el esfínter anal nos permite controlar su expulsión (continencia).
El sonido que produce el gas al avanzar por el intestino son los denominados retortijones y pueden producir la misma situación de urgencia e incomodidad que los sólidos.
El sonido que producen las flatulencias al ser expulsadas se produce como consecuencia de la vibración del gas en las paredes del ano o estoma.
Pueden aumentar la producción de gases:
- Algunos alimentos (coles, legumbres, cereales, algunas frutas, patatas, el vino, las bebidas carbonatadas, etc.).
- El sedentarismo.
- El comer muy deprisa.
- Masticar chicle.
- El estrés.
- Fumar.
- Algunos fármacos (antibióticos).
- La intolerancia a la lactosa cursa con una gran producción de gases si se toman productos lácteos.
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