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LAS RELACIONES SEXUALES

Es fácil entender que tras la cirugía y el cambio en nuestra imagen corporal se pueden producir problemas en nuestras relaciones sexuales.

Es probable que tras la cirugía, mientras nos recuperamos físicamente no tengamos ninguna preocupación por el sexo; suele ser el aspecto más olvidado. Pero en algún momento pensaremos en ello. Tenemos que tener en cuenta que existen diferentes formas de vivir la sexualidad dependiendo de aspectos físicos, psicológicos y sociales.

Como en cualquier otro aspecto de nuestra vida deberemos tomarnos un tiempo para adaptarnos a la nueva situación. El cambio en nuestro aspecto físico, la inseguridad que nos pueden generar los dispositivos, el tiempo que ha pasado sin relaciones sexuales, la relación de masculinidad-sexo que tienen algunos hombres,......, pueden ocasionar alguna limitación en las relaciones de pareja.

Para intentar minimizar estas dificultades podemos seguir algunas recomendaciones:

  • Hablar del tema con nuestra pareja. Si nuestra sexualidad la vivimos en pareja es necesario saber cómo está el otro, qué sentimientos tiene y qué nos tiene preocupados. No solucionamos nada ocultando la situación, e incluso puede crearse un problema mayor.
  • Acortar la distancia con nuestra pareja. Como ya sabemos, la sexualidad no se reduce a la penetración, sino que las caricias, los besos y el contacto físico tienen los mismos beneficios, aportando comodidad y seguridad.
  • Es necesario que los dos miembros de la pareja acepten la existencia del estoma. En algunas ocasiones surgen más problemas en la pareja que en el propio ostomizado.
  • Descubrir y planear juntos nuevas formas de disfrutar del sexo. Disfrutar con el juego amoroso y crear ambientes íntimos, en lugares bonitos, con una buena música.... Si lo pensamos bien, nos hemos recuperado de una enfermedad o de una cirugía importante y podemos estar al lado de los que más queremos.
  • Informarse sobre juegos sexuales, accesorios eróticos, ropas íntimas sugerentes, etc, puede ser divertido.
  • Es aconsejable realizar la higiene del estoma y cambiar la bolsa antes del contacto íntimo. Podemos utilizar los dispositivos mini, el obturador o los cubre-estomas (si no está contraindicado), que pueden resultar más discretos y cómodos.

 

Disfunciones sexuales

En algunas ocasiones y como consecuencia de la cirugía pueden producirse algunas disfunciones sexuales que pueden mejorar o desaparecer pasado un tiempo . A continuación describiremos las disfunciones más habituales tanto en el hombre como en la mujer.

En el hombre:

  • Trastornos en el deseo sexual y disminución de la libido. Se caracteriza por disminución del deseo de actividad sexual relacionada con el estrés o la ansiedad.
  • Disfunción eréctil o imposibilidad para la erección, que puede ser parcial o total, como consecuencia de afectación de estructuras nerviosas o vasculares en la cirugía o a tratamientos de quimio y radioterapia. Si no se debe a una causa física sino psicológica, desaparecerá en un tiempo; si los síntomas permanecen, podemos acudir a un especialista (urólogo, andrólogo...) que nos pautará un tratamiento. Hoy en día existen tratamientos efectivos para la disfunción eréctil como la viagra, las prótesis de pene, las infiltraciones de vasodilatadores, etc.
  • Eyaculación retrógrada, en la que puede existir orgasmo sin eyaculación al exterior y posterior eliminación del semen junto con la orina. También puede producirse la eyaculación sin orgasmo.
  • Si tenemos algún problema de incontinencia urinaria deberemos vaciar la vejiga completamente antes del coito.

En la mujer:

  • Trastornos del deseo sexual producidos por el estrés, la ansiedad, el cansancio, la medicación, etc.
  • Ausencia de lubricación vaginal, que puede producir dolor durante el acto sexual. Es probable que desaparezca con el tiempo; en caso contrario podemos utilizar lubricantes diseñados para tal fin o cambiar las posturas habituales del coito.
  • Vaginismo. Consiste en la aparición de espasmos en la musculatura perineal, que pueden producir incomodidad.
  • Vaginitis o infecciones con inflamación de la vagina, que a veces aparecen asociadas a tratamientos de quimioterapia o radioterapia.
  • Incontinencia urinaria. Puede ser incontinencia de esfuerzo cuando se nos escapa la orina ante un estornudo, tos, etc., o por imposibilidad de vaciar completamente la vejiga (vejiga neurógena). En el primer caso podemos hacer rehabilitación de la musculatura pélvica (ejercicios de Kegel). En el caso de vaciamiento incompleto, el personal sanitario nos enseñará a realizar sondaje intermitente.

 

Embarazo y contracepción

El embarazo no es incompatible con la ostomía; se recomienda esperar por un periodo de dos años tras la intervención y no son aconsejables más de dos embarazos. Si tenemos intención de tener hijos, debemos preguntar a nuestro médico o enfermera, que valorarán nuestro caso particular.

Durante el embarazo pueden producirse algunas modificaciones en el estoma como agrandamiento, retracción, cambio de localización, ..., que pueden provocar dificultades en la adaptación de la bolsa. Esta situación se resolverá una vez terminado el embarazo.

 

No existe contraindicación para la lactancia materna por el hecho de tener un estoma.

El parto puede ser por vía vaginal o cesárea según indicación médica, lo cual es independiente del hecho de ser portador de un estoma.

En el caso de utilizar métodos anticonceptivos es importante tener en cuenta que la píldora anticonceptiva en mujeres ileostomizadas puede no absorberse y por tanto no tener eficacia contraceptiva. Consultar siempre con el médico nuestro caso particular.

 

 
 
 
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